• Vagina
  • Útero o matriz, que tiene 2 partes: el cérvix o cuello de útero y el cuerpo Trompas de Falopio
  • Ovarios
  • Endometrio
  • Vulva, donde se encuentra el orificio de entrada a la vagina que está parcialmente cubierto por el himen
  • Clítoris





Una mujer tiene dos ovarios. Estas pequeñas glándulas (que tienen forma de almendra) contienen y maduran óvulos femeninos, que tienen el tamaño de la cabeza de una aguja. Cuando nacemos, lo hacemos con todos los óvulos que siempre tendremos, es decir, unos 250.000 en cada ovario.


A este proceso se le llama ovulación. Pueden pasar uno o dos años hasta que la ovulación ocurra con regularidad. Cuando ésta sea regular, el ciclo menstrual será más predecible.

Cuando un óvulo deja el ovario, es recogido por una de las trompas de Falopio. Es entonces cuando viaja a través de la trompa hacia el útero. La fertilización tiene lugar si el espermatozoide está dentro del aparato genital de la mujer en el momento de la ovulación, y si sucede lo hace dentro de la trompa de Falopio.

Cuando una mujer se queda embarazada el óvulo fertilizado se desarrolla en el útero. Durante las primeras semanas de vida recibe el nombre de embrión, y más adelante, hasta el momento del nacimiento, se conoce como feto.

Cada mes, el cuerpo de la mujer se prepara por si sucede un embarazo. El endometrio se vuelve más grueso para albergar un posible feto. Si el óvulo no es fertilizado, la mujer no queda embarazada y el endometrio se desintegra. El desprendimiento de este tejido, acompañado de una pequeña cantidad de sangre, origina el flujo menstrual.

Mientras una mujer tiene la regla, el flujo pasa a través de la abertura del cérvix (que tiene el tamaño de la punta de un lápiz y sale al exterior del cuerpo a través de la vagina. Normalmente las paredes de la vagina están en contacto entre sí y tienen la capacidad de dilatarse mucho, hasta permitir el nacimiento de un bebé. Es por esta misma característica por la que se puede insertar un tampón con toda comodidad.